Senderos de Egipto                             Carta 7

Séptimo Centro, Keops

El pasado está en el presente y en este presente por el extraordinario pasado visualizo el gran futuro de la humanidad...


Llegamos al final de un viaje extraordinario por los senderos espirituales del maravilloso Egipto. Aunque seguimos en Giza, tras observar, recorrer y admirar la Gran Esfinge como sexto centro, pasamos a experimentar lo que consideramos el séptimo centro de energía, el más importante: la Pirámide de Keops y su conjunto.





Las Pirámides de Giza, erigidas con una precisión extraordinaria para su época, me recuerdan a Puma Punku, en Bolivia, y sus enormes piedras, entre las cuales no se puede insertar siquiera una hoja de afeitar. Hay que reconocer que los templos y monumentos egipcios desafían el tiempo y se alzan como testigos silenciosos de una gran sabiduría, además de una era dorada de faraones, dioses y misterios eternos. Construidas hace miles de años, estas colosales estructuras fueron confundidas con monumentos funerarios, pero son mucho más que eso. Incluso hoy, al adentrarse en sus espacios únicos, es posible sentir un vínculo sutil con el antiguo Egipto. Sin duda, fue una civilización que dejó enseñanzas profundas a seres humanos excepcionales y, aunque su ciclo terminó, en los últimos dos mil años ha seguido capturando la imaginación del mundo entero.


La grandeza de Keops, Kefrén y Micerino


La Gran Pirámide de Keops, también conocida como la Pirámide de Khufu, es la más antigua y grande de las tres pirámides de Giza. Diseñada con especial precisión, se cree que su compleja estructura interna, que incluye cámaras y pasajes, tenía un propósito ritual y simbólico. Por nuestra experiencia, puedo asegurar que no es solo una cuestión de creencias: realmente son cámaras diseñadas para facilitar el puente con lo sagrado mediante la soledad y el silencio. En la Gran Pirámide de Giza se han descubierto misteriosos y estrechos conductos que se extienden desde la llamada “Cámara del Rey” hasta las paredes de la pirámide. La conclusión lógica es que se trata de conductos de ventilación, lo que demuestra en parte que no era una cámara mortuoria, pues los muertos no necesitan oxígeno.


La Pirámide de Kefrén, o Pirámide de Khafre, es la segunda en tamaño y se distingue porque aún conserva parte de su revestimiento original en la cúspide. Construida por el faraón Kefrén, hijo de Keops, se eleva a 136 metros y forma parte de un complejo mayor que incluye la Gran Esfinge de Giza. La Esfinge, con cuerpo de león y cabeza de faraón, era la puerta de entrada y el guardián del complejo, aunque su origen exacto sigue siendo un misterio.


La Pirámide de Micerino, la más pequeña de las tres, fue construida por el faraón Menkaure y alcanza unos 66 metros de altura. Aunque es menos imponente en tamaño, su complejo incluye tres pirámides satélite que, se cree, fueron destinadas a las reinas. Su cámara interior es única en Giza, con un techo abovedado y una decoración de nichos que no se encuentra en las otras pirámides.


El enigma de la Gran Pirámide


La Gran Pirámide es imponente, realmente hermosa. En su presencia se perciben milenios de sabiduría humana. Pero lo más asombroso no es solo su forma, su tamaño o su longitud, sino la cantidad de misterios que la rodean, muchos de los cuales siguen sin explicación científica.




Todo en este lugar es diferente y único, tanto por dentro como por fuera. Sus pasadizos, que los visitantes pueden recorrer, tocan el alma y generan humildad ante tanta grandeza. Aquí caminaron seres humanos que vivieron de tal manera que hicieron que los dioses se arrepintieran de habernos hecho mortales.


La clave más antigua en todas las grandes culturas es el silencio. Así era en las Cámaras de Iniciación del antiguo Egipto y sigue siéndolo en las actuales. No es solo una teoría para mí, porque lo vi y lo experimenté en sus templos y pirámides: lugares para estar en absoluto silencio. Gracias a esta práctica lograron cosas extraordinarias. Por ello, en todas las iniciaciones reales, en esta y en otras dimensiones, se debe apagar todo ruido: en el cuerpo, en las emociones y en la mente. Solo entonces comienza la posibilidad de experimentar el milagro del silencio interior, un maravilloso estado que permite percibir y tomar conciencia de lo que realmente somos como alma y como ser.


Datos extraordinarios de la Gran Pirámide

- Cada piedra de la pirámide pesa entre 2 y 15 toneladas.

- El número total de piedras es de aproximadamente 2.6 millones.

- Su altura es de 149.4 metros, similar a un rascacielos de 48 pisos.

- La piedra de granito en el techo de la Cámara del Rey pesa 70 toneladas.

- Curiosamente, la distancia entre la Tierra y el Sol es de 149.4 millones de kilómetros.

- La pirámide está ubicada en el centro de los cinco continentes.

- La entrada de la pirámide apunta a la estrella polar norte, mientras que el corredor interior se alinea con las estrellas del cinturón de Orión.

- Se han documentado fenómenos extraños en la Cámara del Rey:

  - La carne que se deja allí se seca, pero no se pudre.

  - Una hoja de afeitar sin filo recupera su filo tras estar un tiempo en la pirámide.

  - Las plantas que se colocan dentro crecen más de lo que lo harían fuera.

- El perímetro de la pirámide dividido por su altura es igual a 3.14, el número π.


La experiencia dentro de la Gran Pirámide


Subir por el interior de la Gran Pirámide fue una experiencia alucinante. Requiere esfuerzo físico, ya que casi todo el recorrido se hace agachado. Durante el ascenso, el calor es sofocante pero a la vez energizante. Surge una suave euforia que alimenta la expectativa hasta llegar a la Cámara Central, un lugar verdaderamente especial.



En ese espacio, situado en lo más alto del interior de la pirámide, logramos realizar un círculo de meditación. Agradecimos todo lo vivido en Egipto: los innumerables aprendizajes, el amor que nació entre nosotros y el profundo respeto por esta gran cultura de sabios, cuya sabiduría ha llegado hasta nuestros días a través de grandes seres humanos. En ese momento, nos conectamos con toda la humanidad y nos sentimos unidos en amor al planeta, a nuestras familias y a cada ser humano en el mundo.



Al salir, ya no éramos los mismos. Algo nos tocó el alma a cada uno, a su manera. Comprendimos que somos mucho más que unos pocos años de vida en este ciclo. Somos viajeros del tiempo, evolucionando y experimentando la existencia en todas sus manifestaciones.


Al regresar al hotel, cerramos la experiencia con una meditación y concentración tibetana. En ese círculo, trajimos a nuestras familias, a todos los niveles de conciencia y a esa fuerza cósmica que Jesús el Cristo llamaba “el Padre”, cuya presencia se percibe en muchos lugares. Todo el grupo compartió sus vivencias y la experiencia fue tan maravillosa que no podíamos parar de hablar y escuchar lo que cada uno sentía después de la meditación. Fue un cierre que pareció un nuevo comienzo, un lazo de gratitud que nos unió a todos, especialmente a los coordinadores, Gegnianes, Micaela y Camilo.



 

No queda más que dar gracias por este viaje tan especial y profundo, con la certeza de que volveremos, porque hemos quedado enamorados de Egipto.




Gurú Constancio

Comentarios

  1. Gtls. J. Manuel Hernández4 de marzo de 2025 a las 10:57

    "Solamente en el silencio profundo se podrá escuchar la voz de Dios"

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