Las dimensiones humanas y su maravilloso potencial - parte 1

Las dimensiones posibles de experimentar por el ser humano van desde lo cotidiano, instintivo y básico, hasta lo más sublime. Aunque todas ellas valiosas, las más sutiles están menos aprovechadas, pues se requiere cultivarlas. También hay dimensiones invisibles que son posibles de experimentar para nuestra mente. 

Comentaré de las dimensiones en la vida cotidiana de cualquier ser humano y para que nos pongamos de acuerdo sobre la manera que se define normalmente una dimensión, ya sabemos que puede ser una medida de longitud, anchura o profundidad. Expresa el tamaño o importancia de algo, que puede ser grande o pequeño, pero, también es una propiedad del espacio o una extensión en alguna dirección y bueno, en un punto hay cero dimensiones, una línea tiene una dimensión, un plano tiene dos dimensiones, un cubo tiene tres dimensiones y seguiríamos.

Todo ser humano tiene un potencial extraordinario natural, porque somos hijos del universo, está dentro, somos parte y traemos todo el universo en nosotros mismos. Es que generalmente no nos damos cuenta, pues para hacerlo se requiere madurar y esforzarse para aprovechar ese potencial e irlo desarrollando. Por su propio trabajo, una persona puede evolucionar a otros niveles o dimensiones de consciencia.

La manera en la que miras, escuchas, sientes, hueles, tocas y percibes la vida, es muy importante y hace la gran diferencia en lo que percibes en lo humano y lo que puedes percibir como ser. 

Por eso tienes que saber que te puedes mover en diferentes dimensiones si profundizas y expandes tu mente. Puedes ver un amanecer sin mirarlo ni apreciarlo, o puedes mirarlo más profundamente y disfrutarlo como algo sagrado que está ocurriendo, percibiendo esas nubes que se van poniendo rosadas y luego rojas mientras lentamente en un punto en el horizonte del mar hay más luz y salen unos rayos, percibir cómo se detiene el tiempo mientras comienza a nacer el Sol de abajo el mar, respirando su calidez y recibiendo esa luz increíble que alimenta toda vida borrando las sombras borrando las sobras y magnetizando el planeta; de repente sientes una gran alegría por ese ser dador de vida y te conectas con él porque no puedes más que agradecer tanto amor que brinda. Un amanecer, siendo apreciado desde otra dimensión de sí mismo, no es el mismo amanecer. 

Si miras, escuchas, sientes y percibes más profundo, te aseguro todo puede ser diferente, hasta una mirada con un amigo puede ser desde la dimensión del alma.

Para la Iniciación, se necesitan cuatro dimensiones fundamentales para ir a la quinta dimensión, la del Ser invisible en cada uno. Generalmente, nos movemos entre tres dimensiones, sabiendo que según el orden que vemos en el universo conocido, siete dimensiones son las posibilidades humanas, pensando en ese potencial oculto.

Cuando se habla de las dimensiones del ser humano, hago referencia a las distintas esferas o niveles de existencia de la vida humana, es decir, a las diferentes áreas de la vida que constituyen nuestra existencia y que podemos cultivar en un mayor o menor grado. Todo eso está incluido en el Sendero a lo Sagrado, pero todo con mayor intensidad y sobre todo, con un sentido profundo de evolución. 

Además, es una realidad que nuestra mente puede percibir otras dimensiones, como el tiempo y su relatividad, por ejemplo, la conexión que continúa con alguien que falleció, pero con la que se estaba profundamente unido, o aquella conexión con alguien que amas, aunque esté lejos físicamente. Una mente de alguien que piensa en su amor, aunque esté lejos, propicia que en algún momento aquel ser humano empiece a pensar en lo mismo. Tu mente puede estar en muchos lugares a la vez y viajar a los confines del universo.

Pero sigamos con las más tangibles, estas “dimensiones” que conforman la complejidad maravillosa del ser humano en la realidad cotidiana, múltiples niveles cuya existencia involucran un conjunto de potencias maravillosas y posibilidades mucho más vastas y diversas que aquellas a las que aspiran los animales más inteligentes. Pero no se aprovechan esas potencialidades si no las cultivas, pues la vida cómoda y mecánica generalmente nos deja sin explorar otros horizontes de la vida. 

En las cuatro dimensiones de la Iniciación se agrega la quinta posibilidad, la dimensión del Ser. Todo esto se pueden entender como dimensiones dado que cada una propone una perspectiva propia del ser humano, completamente reales y que, a pesar de que en él existan siempre todas al mismo tiempo, generalmente no las aprovecha.

Las dimensiones humanas son de particular interés para la educación y la psicología, ya que permiten comprender de manera holística al ser humano, o sea, en su totalidad. Por eso, se puede jerarquizar sus diferentes aspectos fundamentales, estados de consciencia relacionados con las experiencias que traemos en el alma y comprender mejor cómo se pueden experimentar y organizar. Tomar consciencia de cómo operan o cuáles reciben prioridad en determinadas circunstancias de la vida porque, aprender a utilizar la dimensión de cada centro y nivel de ser en el momento adecuado provoca la magia que se necesita para vivir en estado de contentamiento.

Se vuelve prioritario en una consciencia que comienza a salir de los estados inconscientes y se pasa a ese estado en el que comienzas a hacerte responsable de tu propia vida, ya pides menos y ayudas más. Sabes que “tu ser atrae tu vida”. Es la persona que asume lo que le pasa y comienza a manejar su energía, con consciencia real; puede elegir el camino y comenzar a generarse su propio destino, si además busca los secretos del universo y elige que todo debe girar en torno al servicio de la luz en su vida cotidiana y en todo lo que haga entonces su vida se intensifica se vuelve artífice de su destino.

Sin embargo, todo es relativo en cuanto a las dimensiones, dependiendo de cuántas capas diferentes de la existencia humana se tomen en consideración, especialmente la edad del alma o sea las experiencias que traemos de otras vidas.

Tenemos para comenzar, la dimensión biológica o física del ser humano, se trata de la dimensión asociada al elemento tierra, pero esta dimensión se refiere a nuestra existencia como seres vivientes, es decir, a eso que tradicionalmente entendemos como nuestro cuerpo mismo, separado de nuestra mente o nuestro espíritu. Por lo tanto, forman parte de la dimensión biológica nuestros aspectos más “básicos” o “animales”, como la satisfacción de nuestras necesidades vitales (hambre, sed, etc.) o de nuestros instintos, como deseos, reproducción, etc..

Además, en esta dimensión el ser humano es entendido como un cuerpo, o sea, como una maquinaria biológica y bioquímica, que requiere de cuidados, atenciones y que es susceptible a las enfermedades. El cuidado de este aspecto de nosotros mismos pasa por la alimentación, la actividad física, la higiene, el amor propio, etc.

Comentarios

Entradas populares de este blog