SENDEROS DE EGIPTO - Carta 4
Cuarto centro de energía: Templo de Karnak chakra del corazón
Seguimos este recorrido maravilloso donde casi todo parece desierto, arena y sol, pero se convierte en paraíso con la bendición del agua, por eso siempre muy cerca, dentro o arriba del Nilo, que en todas partes muestra bellezas y sorpresas. Lo interesante de este grupo hermoso de personas, es que hicimos vida ashrámica ya sea en barco o en tierra, en hoteles o en el desierto; un viaje espiritual por Egipto para seguir en un viaje al interior de cada uno; cultivarnos con ciertas disciplinas nos daba mucha energía y nos mantenía conectados a los campos de fuerza espiritual del planeta en este lugar. Siempre el Ceremonial Cósmico y las meditaciones nos posibilitan un estado de armonía y equilibrio para ver un poco más profundo toda la magnificencia invisible del antiguo Egipto.
Identificamos como cuarto centro de nuestro viaje, el templo de Karnak, complejo arquitectónico que incluye varios recintos, incluyendo el templo de Amón. Este es uno de los principales centros de culto, dedicado a Amón, deidad solar que más tarde se fusionó a Ra, para convertirse en Amón - Ra. Durante más de dos milenios, los faraones y sumo sacerdotes, mantuvieron y embellecieron este lugar como el principal centro de culto de Egipto, dedicado a Amón, el gran dios del imperio nuevo.
Karnak estaba dedicado al desarrollo de la consciencia, logrando entender en gran parte la evolución del universo, su arquitectura está siempre relacionada y en armonía con el Sol, la Luna, las estrellas y el Nilo. Las construcciones, netamente espirituales, muestran una trinidad cósmica en diferentes épocas, que en cada era es diferente, algunas veces se expresa como Amon Ra, Horus e Isis. La época de Amon Ra en Karnak, muestra muchos templos donde el carnero está en todas partes, manifestando la era de Aries antes de Piscis.
El ojo de Horus se encuentra también en todos los templos, es la Escuela de Misterios del Antiguo Egipto que dirigían los sabios sacerdotes científicos. El Halcón es el ave que mejor vista tiene, por eso es el ojo que todo lo ve. Aquí el Ojo nos muestra la simbología del cuarto chacra, donde ya el ser humano en el cuarto nivel, el centro del corazón desarrolla la capacidad que se expresa como “ojos para ver y oídos para escuchar.” El desarrollo de la intuición, algo que todos podemos aprovechar porque es parte del potencial del ser humano, sólo se necesita esfuerzo y cultivarse para la superación permanente de sí mismos, siguiendo un camino Iniciático.
Cada templo, me parece entender, cumplía una función de aprendizaje diferente para el discípulo que buscaba lo sagrado y entraba en las Escuelas luego de algunas pruebas, guiados entonces por los sacerdotes.
Por aquí anduvo el gran Maestre Pitágoras, que había emprendido largos viajes con el propósito de mayor conocimiento científico, también directamente de las fuentes del antiguo Egipto.
El paso de Pitágoras por Egipto es visto como real porque Polícrates había establecido una alianza y existían fuertes lazos entre la Isla de Samos y Egipto en ese momento. Pitágoras luego de pasar las pruebas de Tierra, agua, aire y fuego se convirtió en un discípulo del templo y sus sabios; recorrió el Sendero de Iniciación aprendiendo de los sacerdotes científicos de esa época recorrió los templos y participó en discusiones con los sacerdotes, aprendiendo geometría sagrada e iniciándose en los ritos y creencias que luego transmitirá a la sociedad que fundó en Italia. Entre las nuevas costumbres que Pitágoras adoptó, pueden mencionarse el secretismo, el vegetarianismo, el rehusar vestir ropas hechas de piel de animales y su perseverancia en buscar la pureza y la perfección para desarrollar la consciencia.
Hasta que el rey de Persia invadió Egipto, entonces Pitágoras fue conducido a Babilonia como prisionero de guerra. Luego de un tiempo obtuvo su libertad y fundó sus escuelas, cuyo conocimiento e influencia llegaron hasta nuestros días. Sus discípulos no tenían posesiones personales y eran vegetarianos. Este grupo de hombres y mujeres, que oía directamente las enseñanzas de Pitágoras, debía observar estrictas reglas de conducta con enseñanzas que expresaban que: en su nivel más profundo, la realidad es de naturaleza matemática; la filosofía debía usarse para la purificación espiritual; que el universo vibra y es musical, que el alma individual puede elevarse para unirse con lo divino o la gran alma; que ciertos símbolos son de naturaleza mística e influyen en los humanos; que se debía guardar el honor, el secretismo y la absoluta lealtad.
La contribución de los pitagóricos es maravillosa y eso nos muestra la enorme sabiduría de Egipto, su influencia ayudó en el desarrollo de las matemáticas, la astronomía y la medicina, entre otras ciencias naturales, y es razonable dar crédito a Pitágoras por muchos de sus hallazgos. Uno de los significados del nombre de Pitágoras es Gurú Pitris, Maestro disipador de tinieblas.
Karnak no solo es el templo más grande, sino que conecta con el templo de Luxor por la avenida de esfinges. Increíble avenida, la recorres y hay que asimilar tanta maestría señalando un camino que va hacia lo más sutil. Lo triste es que queda un porcentaje pequeño de esfinges, su belleza atrajo muchos saqueadores.
En la entrada a Karnak está un acueducto que viene desde el Nilo, es la entrada que usaba el faraón con su embarcación desde el Nilo a la puerta del templo. La entrada tiene estatuas de carneros que es el dios Amon. En cierto momento era recomendable repetir un mantra, “dua Amón” para pedir bendiciones del dios Amón. Dua representa conceptos de adoración, culto y respeto.
Se encuentra también en un sector muy particular con agua, la imagen del árbol de la vida donde, se usaba para el viaje los nombres de los guías espirituales cuando realizaba el pasaje a una dimensión superior, tanto por compartir de este maravilloso lugar. Los altos sacerdotes guardaban códigos en cada templo, que aseguraba la continuidad de una sabiduría que beneficie a su pueblo.
En el santuario de Amon, tuvimos otra meditación profunda en la cámara principal, donde nos permitieron quedarnos por más más tiempo, fue en círculo y rodeamos el centro, una especie de mesa de piedra, un altar para las ofrendas, todos terminamos girando por la derecha antes de irnos para generar aún más energía. La sensación que me quedó en ese instante es de haber unido el tiempo pasado con el presente.
Cuenta la historia que cuando el historiador Herodoto en el 500 a.C. visitó Egipto, expresó que ‘de todas las naciones de la tierra, los egipcios son los más felices, sanos y religiosos’, sin ninguna duda es cierto pues en todos sus templos, grabados, esculturas, pinturas se expresa esa felicidad, buen gusto por la vida y sabiduría.
El encuentro con Sejmet
Cuando llegamos al templo de Karnak, que sin ninguna duda impresiona, pudimos apreciar las columnas escultóricas, el tamaño de todo, la belleza y mucho más, pero también fue extraordinario conocer a la diosa Sejmet. En cierto momento nuestra guía, experta en la sabiduría del antiguo Egipto, podía traducir los jeroglíficos de manera más profunda, nos anuncia que en ese lugar teníamos reservada una visita especial, cerrada al resto de visitantes, lo cual fue posible explicando a los encargados de cuidar el lugar, que veníamos de visita y aprendizaje espiritual.
Con tantas sorpresas y alegrías de las visitas a los primeros templos, ahora era cuestión de prepararse para algo diferente y desconocido. Fuimos caminando lejos de los lugares comunes donde circulaban los turistas. Por esos sitios no había nadie, solo guardias, caminamos entre ruinas y arena hasta que llegamos a un lugar con más guardias, para nada agresivos aunque tenían armas, lo gracioso es que siempre alguno señalaba la barba, la ropa, el traje talar, pero con un respeto que me sorprendía.
En cierto momento uno de ellos se acercó y acompañó al grupo hacia otro pequeño lugar, pasamos por varias ruinas hasta llegar a una reja con candado. El guardia la abrió y así ingresamos al lugar casi totalmente a oscuras y en cierto momento entramos a un cuarto más pequeño y sin ventanas. Ahí se encontraba una presencia muy especial, la única estatua que había quedado después de los saqueos y todo lo que los grandes museos se llevaron. Nos acercamos a la escultura, tanto que casi podíamos tocarla porque el lugar era reducido; fueron impresionantes esos minutos, meditamos en silencio, tratamos de conectar con la vibración del lugar. No sabía bien de qué se trataba, no la conocía para nada, sólo la información de la guía, pero ahí hay algo notable, recuerdos en relación a la fuerza femenina, la guerra, el poder y la paz juntas, no sé cómo decirlo, la fuerza material y espiritual complementadas; una fuerza femenina y masculina a la vez, la luz y la oscuridad manifestada en la vibración de la escultura y las paredes.
Me daba un poco de miedo su fuerza y a la vez tranquilidad, sentía alegría al poder percibir algo indecible en ese cuarto, incluso es interesante que se mantenga después de tanto tiempo esa vibración. Todos seguimos en silencio y así meditamos de pie, sin expresar nada, cada uno la observa con cuidado y supimos que hubo tiempos extraordinarios inspirados por ella, la Diosa leona y solar, hija del Sol con toda la fuerza positiva fluyendo desde lo maravillosamente denso.
Sejmet o Sekhmet, fue una diosa que simbolizaba la fuerza y el poder. Era considerada la diosa de la guerra y de la venganza, pero también la diosa de la curación. Se decía que su aliento creó el desierto. Era la protectora de los faraones y los guiaba en la guerra. Su culto estaba tan extendido en la cultura egipcia, que cuando el primer faraón de la dinastía XII, Amenemhat I, instauró la capital en Itjtawy, su culto principal también se trasladó allí.
Sejmet es considerada también una diosa solar, reconocida en muchas ocasiones como la hija primogénita del dios solar Ra y relacionada con las diosas Hathor y Bastet. Fue representada con cuerpo de mujer y cabeza de leona, aunque con melena, generalmente coronada con el disco solar, el uraeus (diosa serpiente Uadjet) que la relacionaba con la realeza, portando el Anj, una flor de papiro o loto, y flechas. A veces también con el Ojo de Horus. Su vestimenta solía ser de color rojo, representando la sangre y la materia y muchas veces aparece mostrando los pechos, símbolo de poder. Su esposo era Ptah y su hijo, Nefertum con los que formaban la llamada tríada de Menfis. Se la considera un "álter-ego" de Hathor, diosa en la que acabó transformándose.
Su ira era temible pero, si se conseguía apaciguarla, otorgaba a sus adoradores el dominio sobre sus enemigos y el vigor y la energía para vencer la debilidad y la enfermedad. En algunos casos fue considerada aliada y protectora de Ra, dado que daba muerte a quienes osaran enfrentarse o atacar a la monarquía divina o terrenal.
Hay mucho para contar pero por ahora dejamos aquí, partiremos al templo de Luxor en parte por el camino de las esfinges. Solo comentar que en Karnak hay dos obeliscos afuera de la entrada, siempre los pares de opuestos y adentro también, interesante porque es lo mismo que nos dejó como referencia en una foto el Maestre Serge R. de la Ferrière, en cierto momento nos dijo ‘no me miren a mi, miren lo que les señaló’, señalaba un obelisco con su pirámide arriba. La gran enseñanza de todos los tiempos, el trabajo con los elementos, la evolución hacia una consciencia superior, las cuatro bases de la vida en estos planos y la quinta posibilidad la dimensión del Ser.
El Ser… esencia del universo, se manifiesta en todas partes donde hay seres humanos buscando lo sagrado de manera sincera.
Gurú Constancio.









Infinitamente gracias
ResponderEliminarMuchas gracias maestro, revive en mi esa impresionante experiencia Patricia de Bolivia
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