SENDEROS DE EGIPTO - Carta 2

Conectando la luz de lo femenino

Segundo centro de energía: Templo de Isis

En el segundo día de nuestra travesía visitamos con gran respeto el templo de Isis. Este templo ubicado en la isla de Philae en el río Nilo, es el centro principal del culto a la diosa Isis, representando el amor y la armonía, lo cual resulta interesante y notable porque coincide con el segundo rayo de los 7 colores en que se descompone la luz, es decir, la vibración del amor y la armonía. Este templo era y sigue siendo un centro de curación (chakra básico).

Isis también significa su majestad, uno de sus títulos que se menciona en los templos y que le dieron los “gobernantes del cielo”. Las enseñanzas de Isis se consideran, hasta el día de hoy, la brújula para todas las personas que buscan la Shakty de la vida, la verdad y la paz interior, cuando tratan de descubrir su alma divina.  La gente sigue sus enseñanzas y a través de ellas es fácil llegar al don divino de Osiris, la fuerza masculina.

Este templo fue construido desde la antigüedad, utilizado como centro de curación para ayudar a las personas a tener pasión y fuerza para lograr su plan de vida. Su última restauración ocurrió en la época greco-romana.

Al instante de entrar, surgió dentro de mí una necesidad de expresar las gracias a la vida por tantas buenas experiencias con lo femenino; sobre todo por recordar algunas vivencias que traemos en el alma. En el Ceremonial que realizo todas las mañanas, al poco tiempo de visitar Egipto, tuve momentos muy especiales, gracias a la inspiración de ese espíritu de luz que me ha llegado desde miles de años atrás. Es extraño, parecen que son sólo piedras talladas con belleza y armonía, arquitectura sagrada, pinturas e imágenes maravillosas de otros tiempos, pero parecen tan vivas hoy dentro de mí, sintiéndolas desde el ánima, el aspecto femenino que vive en el interior de todo hombre. No puedo decir que soy más capaz que otros de ver más profundamente, sin embargo, en ocasiones fluye más luz y es entonces que comenzamos a trascender las dimensiones de lo humano y podemos percibir lo invisible más sutil.


En la Orden del Acuarius nos ponemos al servicio de la Inteligencia Superior, y es por ello que intenté servir a la luz en cada lugar. Así, pude percibir esa Energía Superior a la que se ha estudiado y servido en una tradición iniciática que proviene de otros tiempos, miles de años, y de la cual somos herederos. Con el paso de los días, fui descubriendo cómo en ocasiones uno hace de puente incluso sin darse cuenta, cuando se está dispuesto y se abren los ojos del alma. Lo único que hice fue intentarlo también en esas Cámaras, comprobando que sí es posible servir de puente, confirmándolo a través de las experiencias de las personas que estaban presentes en el grupo, así como del sentir en mi interior.

Fue conectarse con esa fuerza femenina, recibir y bajar luz para brindar a los demás esa parte femenina que también coincide con Isis sin velo, una especie de útero que da luz. Sí, realmente lo es, y el hombre y la mujer podemos hacer de puentes con esa energía, para lo cual es necesario preparar el cuerpo, las emociones y la mente para que sirvan a ese fin.


El Templo de Isis es la maravilla de la expresión de lo femenino en todo su esplendor pero siempre acompañado de lo masculino. En los pocos grabados completos que quedaron en la pirámide, es posible ver a la mujer como diosa iluminada, con sus dos polaridades en la cabeza y el sol en el medio, lo cual impresiona enormemente. Por supuesto, entré en aquel lugar con mucho respeto a lo femenino, usando el traje talar. En cierto momento, me dirigí hacia la Cámara principal de Isis, la cual tiene otras Cámaras alrededor donde brindaban las ofrendas. Esta Cámara es maravillosa en su contenido, pero tristemente mutilada por la brutalidad y la ignorancia de algunos seres humanos que llegaron después, cuando Egipto ya había caído, con la intención de evitar que se siguieran realizando los rituales sagrados. 

Aún así, con sus figuras borradas en parte, para evitar que luciera su belleza y el esplendor maravilloso de lo femenino y su capacidad de dar vida, esto no se pudo ocultar en su totalidad. Percibí nuevamente una especie de llamado, consciente de lo importante que es adorar a lo femenino en la naturaleza y en todo, adorar a Isis con sus alas, la mujer iluminada, que logra hacer de puente con lo Sacro, la sacerdotisa, la segunda carta del tarot, camino a lo sagrado para los hombres, sin lo cual pienso que nadie puede iluminarse, sin la inspiración de Isis personificada en cualquier mujer, sin la inspiración del néctar femenino, un hombre no podría iluminarse. 

Por eso, reconozco que tal vez en otras épocas los hombres se iluminaban de forma solitaria, perdidos en cuevas, pero ahora me permito pensar que no es posible iluminarse sin las alas de Isis. Aunque confieso que en ese momento me dolió mucho la brutalidad que hemos cometido como humanidad no solo en los templos, sino anulando la ternura, la compasión, la feminidad, la maternidad, anulando la maravillosa fuerza que desarrolla la mujer cuando expresa todo su esplendor desde la base de su cuerpo, ese segundo chakra alimentado por las glándulas suprarrenales. El segundo charka y el primero están tan casi unidos porque es la madre Tierra y el agua con la madre Luna y su influencia, la mujer que se transforma en sacerdotisa se ilumina como el Sol. El templo de Isis te hace comprender que nunca los hombres debemos despreciar lo femenino, ni bloquear a la mujer, menos humillarla o someterla, porque en realidad nos hemos lastimado a nosotros mismos de esa manera, mutilando en el planeta todas las cualidades femeninas que son imprescindibles para una vida plena. 

El significado que tiene la sexualidad en este maravilloso templo es sublime o esa es mi impresión. Fue algo que se valoró mucho, pues se ensalzaba todo lo femenino, como mujer sacerdotisa que dejaba fluir la energía hacia la iluminación, inspirando al hombre a ser un dios. Porque en la Cámara de Isis la sexualidad es Sagrada y enseñaban a vivirla de manera naturalmente luminosa, fluyendo desde la base del cuerpo hasta transformarla en el loto como ofrenda a los Dioses.

Por este lugar caminaron María Magdalena y todas las grandes sacerdotisas de otros tiempos que pasaron a la eternidad. Todavía hay mucho que aprender de esta extraordinaria civilización. Casi me parecía recordar, por alguna razón extraña, las historias de antiquísimas leyendas de los Sumerios en tablillas milenarias, esos escritos de Babilonia donde se describe la búsqueda de la inmortalidad de Gilgamesh.

Es extraordinario el contraste de todo ese maravilloso legado, con los habitantes de Egipto en la actualidad, ya que le temen a esa energía y por eso le temen a la fuerza de la mujer, y sin ánimo de criticar, se nota mucho esa falta de la fuerza de Isis. Esperemos que algún día resurja para bien de ese pueblo que es tan amable con los turistas y los peregrinos…

En el segundo centro también hay que incluir Kom Ombo, el complemento masculino representado en el dios cabeza de cocodrilo, símbolo del Gagpa, afiliado, y del chakra Svadhishthana, con sus claves del agua sumado a una sexualidad sagrada inspirada por Isis en su templo, la gran madre: las emociones, sentimientos, el cambio y cómo me adapto a él, el movimiento, el placer, el deseo, el orgasmo, la protección, la empatía, la sociabilidad y la creatividad.

En Kom Ombo necesitas sentir aceptación y amor por ti mismo que te de fuerza para pasar a la segunda Cámara y que te permita ser tu propio refugio de una forma afectuosa y positiva. Eliges entre Horus y Sobek, la representación de la luz y las sombras. Lo más importante es que no era posible continuar hacia otras Cámaras y templos, sin conocer el propósito de vida que trae tu alma aquí en la Tierra, entonces en Kom Ombo te devolvía a la Isla Elefantina para darte tiempo en reconocer tu propósito principal.

La Isla Elefantina es la isla de los Nubios, un lugar especial al que se llega en barco por el Nilo. El templo ya está destruido, pero todo se conserva como en otras épocas; costumbres, valores y sencillez, es como un paso del primer al segundo centro de energía. En ese lugar vivimos momentos maravillosos, pues dormimos en sus viviendas, meditando a las orillas del Nilo y compartiendo la cena con cuatro músicos que nos recibieron con sus ritmos y nos instaron a bailar. Fue increíble sentir la fuerza que transmite su música y aprendimos a danzar con los hombres del lugar, sus movimientos tan del primer centro, con mucha alegría, y aunque bailaron las damas del grupo, no bailaron sus mujeres, también lo tienen prohibido.

En la época de los faraones, Kom Ombo era conocido como Pa-Sebek (Tierra de Sobek). Sobek es el dios de la fuerza, la fertilidad y el poder, y era representado como un hombre con cabeza de cocodrilo o como un cocodrilo. Kom Ombo ganó importancia durante el período ptolemaico, entonces conocido como Ombos, ya que se convirtió en la capital del primer nomo del Alto Egipto durante el reinado de Ptolomeo VI Filométor.

Kom Ombo también fue erigido no sólo para la adoración del Sobek, sino de Horus, es decir, el cocodrilo y el halcón, es por ello que el templo está dividido en dos partes, una a la izquierda y otra a la derecha, cada una con todas las características de un templo completo. Los sacerdotes de este lugar, ayudaban a las personas a equilibrar el mundo espiritual (representado por Horus) y el mundo material (representado por Sobek), reconociendo que necesitas de tu sabiduría espiritual para guiar tu poder material o físico. 


Esta ciudad fue una importante base militar y centro de comercio entre Egipto y la región de Nubia. Lo que más se comercializaba era el oro y los elefantes africanos traídos de Etiopía que se utilizaban para la guerra.

El Templo de Kom Ombo fue iniciado por Ptolomeo VI Filométor a principios del siglo II a. C. sobre un promontorio situado en una curva del Nilo, y la mayor parte de su decoración fue completada por el padre de Cleopatra VII, Ptolomeo XII Neos Dionysos. Otros ptolomeos, y tras ellos los romanos, también participaron en la construcción y mejoras de determinadas zonas del templo.

Todo fue realmente especial, hay imágenes de agua y de llaves de la vida cayendo sobre el guía espiritual o faraón. Primero se debe entrar a la parte de la PURIFICACIÓN y luego la elección consciente entre la luz o la oscuridad y Horus funge de guía como el hijo del Sol. El cocodrilo sin cola es el bien, es decir, que tiene su sombra en equilibrio de alguna manera al  servicio de la luz. De aquí partimos al tercer centro de energía con más entusiasmo todavía y conmovidos por todo lo que íbamos experimentando.

Maestro Constancio. 


Comentarios

  1. Norma Espinosa De los Monteros16 de noviembre de 2024 a las 13:39

    Que bello lo q transmite Maestro, sentí que estaba en ese lugar! Gracias gracias gracias

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  2. En este Templo de Isis la fuerza femenina en lo sagrado con su esencia de Amor universal
    Y desde este profundo llamado en nuestra interior a ir conectadonos a la vida descubriendo el Propósito
    Tanto en lo material y humano como en lo espiritual y místico
    Buscando un equilibrio

    Realmente una experiencia sanadora



    Gracias por sus cartas Maestro

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