SENDEROS DE EGIPTO - Carta 1
La Magia luminosa de hoy conectada a la Magia del Antiguo Egipto.
Primer centro de energía: Templo de Ramsés II
Tras los pasos de la historia espiritual Iniciática
Luego de un largo viaje llegamos a Egipto. La propuesta desde un inicio, era no hacer lo mismo que un turista sino recorrer en cierto orden los siete centros principales en relación a los siete chakras más importantes. Por ello, lo correcto era comenzar en el sur, hacia el chakra base para comenzar por el principio, el primer centro y el elemento tierra.
En Egipto encontramos maravillosos templos antiguos, construidos no sólo como edificaciones religiosas, y centros de sanación espiritual si no sobre todo como Centros Iniciáticos en los cuales se realizaban rituales diarios honrando al Sol y a la Luna, como manifestaciones de las dos polaridades cósmicas masculina y femenina. La Magia en el antiguo Egipto era tan importante como lo es hoy la Teurgia de los Iniciados.
Por eso comenzamos nuestro peregrinaje en el Templo de Abu Simbel o Templo de Ramses II, uno de los más representativos e importantes de Egipto. Este templo maravilloso se ubica al Sur de Egipto, en la ribera del lago Nasser, al suroeste de Asuán.
Es uno de los seis templos excavados en tierra en la famosa región Nubia, construidos bajo el reinado de Ramsés II. Un detalle interesante es que, debido a la construcción de una presa en Asuán en los años 60, este templo junto con el de Nefertari, fue reubicado en una zona más alta y alejada, para protegerlo de posibles inundaciones.
En la fachada se encuentran cuatro estatuas enormes de Ramsés II sentado en su trono con el nemes (tocado funerario de tela que utilizaban frecuentemente los faraones egipcios cuando eran representados como reyes ya difuntos) y la doble corona del Alto y Bajo Egipto.
De la segunda estatua sólo se conserva la mitad de cuerpo, con la cabeza partida en dos en el suelo y boca abajo.
A los pies de las cuatro figuras se encuentran diversas estatuas menores de varios miembros de la familia del faraón: 1) Tuya, madre de Ramsés II, y el príncipe Amonhorjepeshef; 2) las princesas Bentata, Nebettaui y Senefra; 3) la reina Nefertari, la princesa Baketmut y el príncipe Riamsese; 4) la princesa Meritamón, Tuya y Nefertari.
Algo que me encanto fue la esencia de La Reina Nefertari, su aroma es muy especial, y fue hermoso recibir de un par de discípulos que se dieron cuenta que me gusto mucho, el regalo de esa esencia tan femenina y a la vez solar.
La parte interior del templo contiene salas de tamaño menor cuanto más cerca del santuario principal. En la primera sala se encuentran ocho estatuas de Ramsés II elevado a la categoría de dios, tomando la forma de Osiris, adosadas a las columnas.
Se observan también grabados representando escenas de las victorias egipcias en Libia, Siria y Nubia. El santuario contiene tres estatuas de los dioses Ra, Ptah y Amón, y una de Ramsés.
El templo está construido de forma que durante los días 22 de febrero y 22 de octubre, los rayos solares penetran hasta el santuario, situado al fondo del templo, e iluminan las caras de Amón, Ra y Ramsés, quedando sólo la cara del dios Ptah en penumbra, pues era considerado el dios de la oscuridad. En estos días tan especiales, se percibe cómo si el sol sonriera cálidamente hacia el templo, colmándolo de bendiciones.
Un templo antiquísimo, cuya belleza me sorprendió y cuyas claves y jeroglíficos muestran toda una evolución de la posibilidad de iluminación a la que tenían derecho los faraones, antes del Imperio Nuevo, a partir de la cual se extendió la creencia de una iluminación al alcance de cualquier persona que honestamente estuviera interesada e invirtiera el esfuerzo necesario.
Lo más impresionante de este lugar, es que muestra la necesidad del ser humano de conectar con los dioses y lograr la vida eterna. Es extraordinario cómo tenían claves, llaves, números, símbolos, trabajo con los elementos y las cámaras, donde brindaban las ofrendas a los dioses y meditaban.
Emprendiendo la aventura
Antes incluso del viaje hacia el primer templo, pasó algo que nos dejó clara la necesidad de adentrarnos en esta aventura espiritual todos juntos, contando cada uno con el apoyo del otro; al llegar a España, antes de seguir al Cairo, empezamos a reunirnos algunos integrantes del grupo. Al salir del avión, una de las personas que venía de otro país se retrasó. La esperamos por mucho tiempo para que se uniera a nosotros, pero nos dimos cuenta de que atravesaba un episodio de ansiedad que le provocó no querer pasar por migración. Eso marcó la pauta para darme cuenta de que a partir de entonces deberíamos realizar este viaje todos juntos, como familia cercana y esperarnos como lo haces con los hijos, sobre todo al no ser un viaje de turismo, sino un viaje de descubrimiento espiritual.
Ya en el Cairo, después de un viaje largo, dormimos un par de horas, listos para arrancar nuestra travesía. Aquella mañana en el hotel, nos prepararon el desayuno para comerlo en el bus y ahorrar tiempo en el viaje a Asuán al templo de Abu Simbel. Antes, recordamos el pacto de no separarnos, ayudarnos en todo y el respeto que tendríamos hacia la forma actual que tienen en Egipto de interpretar la vida, específicamente el Islam, así como el respeto que le deberíamos presentar a los templos y a la gente, a la vez de cuidarnos de estafas o vendedores que buscan timar a los viajeros.
El viaje a Abu Simbel es largo, así que mientras atravesábamos el desierto, por nuestra mente cruzaban varias ideas, además de la emoción de lo que veríamos. Por fin llegamos y cada uno de nosotros se puso una pañoleta naranja para ubicarnos, nos presentamos dando nuestro nombre, pues éramos un grupo bastante nutrido de diferentes partes del mundo, como Bolivia, El Salvador, Colombia, Estados Unidos, México, Argentina, Ecuador.
Nos encontramos con la que sería nuestra guía, Amani, maravillosa egiptóloga, además, un ser humano excepcional. Amani nos explicó todo lo que representaba este lugar, contando su historia y cómo se había trasladado de un lugar a otro para salvarlo de la inundación por la construcción de la presa de Asuán.
Todavía no veíamos la entrada del templo, que permanecía fuera de nuestra vista, cuando nos invitaron a untamos la esencia de la flor de loto, una de aquellas esencias milenarias, famosas y exquisitas de Egipto. Amani, nuestra guía, nos explicó que las esencias constituían una de las ofrendas que Ramsés II presentaba a los dioses.
Nos tapamos los ojos, preparándonos para la sorpresa de lo que veríamos. Me ubiqué a la cabeza del grupo y nos dirigimos al templo con la ayuda de la guía. Al taparnos los ojos, todos sentimos cómo nacía dentro de nosotros la expectativa de lo que veríamos. Como Iniciado, y por respeto, entré con el traje talar y la capa al templo.
Abrimos los ojos y presenciamos esas estatuas maravillosas a la entrada del templo que expresaban una magnificencia muy especial. Pudimos apreciar cómo todavía quedaban rastros de color en algunos lugares. Lo más impresionante para mí, fue la íntima sensación de que se trataba de un lugar conocido.
Las columnas, los jeroglíficos, las pinturas, los dibujos tallados en la piedra, nos impresionaron por el respeto y devoción que el faraón Ramsés II mostraba a sus dioses. En los símbolos, veíamos la flor de loto y del papiro, el faraón presentando esas ofrendas a los dioses.
Siempre presentes en los dioses mismos, confluye la energía masculina y femenina, sorprendente en todos los tallados; el faraón y la faraona, el equilibrio extraordinario de lo femenino y lo masculino en todas las historias que se cuentan en las paredes. Tomamos Abu Simbel como el primer centro de energía, el chakra raíz, el comienzo del peregrinaje.
En esta parte del viaje, pudimos apreciar varios objetos que el faraón presentaba como ofrenda a los dioses Ra, Amón y Ptah. Nos topamos con el Anj o cruz egipcia, aquella llave de la vida que se aprecia en la iconografía de Egipto, simbolizando la búsqueda de la inmortalidad y que se observa que es entregada al faraón por los dioses.
Uno de los cuidadores tenía la llave en la mano y nos la entregó a cada uno en el grupo para mirar a través de ella. Era una llave grande y pesada de metal, y al tomarla en mis manos crucé los brazos con ella como en las figuras, con la firme intención de conectar con lo superior.
Luego de pasear y tomarse fotos, de manera individual y grupal, cada uno de nosotros fue a meditar a alguna parte del templo con la que resonara de forma particular. En mi meditación en silencio, fui repasando la belleza del templo y comencé a pensar en los miles de sabios que pasaron por estos lugares y cómo de alguna manera esa sabiduría ha llegado a mí a través del linaje de la Orden del Acuarius.
A partir de esa meditación comencé a abrir más mi alma a esa civilización tan extraordinaria que estaba contemplando a través de las esculturas, los jeroglíficos, las pinturas, los grabados, las formas, las columnas y toda la luz que había quedado impregnada en los muros.
En aquella meditación traje a mi mente lo que esta civilización había sido en el pasado y pude apreciar en silencio su esplendor. Sin darme cuenta, comencé a conmoverme con esta maravillosa experiencia que apenas comenzaba.
Todos nos reunimos al final en un punto, profundamente impactados y felices por este primer día. Algunas personas comenzaron a hablar de sus vivencias, compartiendo emociones, sentimientos, ideas e imágenes que cruzaban por su mente. Cada uno tenía una impresión diferente sobre distintos lugares del templo, y entre todos, íbamos construyendo un maravilloso mosaico a través del cual se reflejaba la sabiduría milenaria del lugar.
Maestro Constancio.





Muchísimas gracias Maestro, Dios lo bendiga!
ResponderEliminarGracias maestro por compartir tan bella experiencia , yo estuve allí hace algunos años y con su narración tan especial volví a estar en esos lugares tan interesantes y llenos de magia .
ResponderEliminarFue fascinante acompañarlo en este peregrinaje de iniciación, aprendí mucho y tuve gratas experiencias inolvidables durante el recorrido. Gracias a todos por su compartir y coincidir con este camino de vida 🙏🥰
ResponderEliminarHermoso recorrido desde lo personal, grupal y espiritual...
ResponderEliminarFue una maravillosa experiencia el meditar en estos antiguos sitios
ResponderEliminarLlenos de historia y magnetismo
De esos lugares que se quedan en el alma y con personas muy hermosas que hicieron de este viaje todo un re encuentro 🌹
Hermoso compartir querido Maestro Constancio, y vivir su experiencia conforme va explicando el recorrido, muchas gracias, gracias, gracias.
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