Notas espontáneas 15
Abraza tu felicidad y deja la tristeza...
En este mundo existe un tipo de tristeza que está en casi todas partes, en algunos lugares es más evidente, en otros casi no se nota, pero te aseguro que está. Observo que ese estado de tristeza, no permite fluir a muchas personas, así que conviene atenderlo. Además, si no te detienes para reconocerte bien, ni siquiera te darás cuenta si estás triste o deprimido, limitando tu capacidad de ser feliz sin saber ni siquiera por qué. El problema con la tristeza, es que si no se reconoce y se trabaja, puede convertirse en un dolor profundo, o incluso depresión, que te aísla de los demás y te deja en el vacío, sintiéndote solo y sin amor a ti mismo y, por supuesto, a los demás.
La humanidad siempre ha tratado de darle la vuelta al sufrimiento y entender de dónde viene. Parece que algo nos falta y tratamos de compensar ese vacío con lo que el mundo material nos ofrece, sin embargo, mientras no sanemos nuestro interior, no solamente no podremos evitar el sufrimiento, sino que corromperemos estados tan sublimes como el amor o el placer. Parte de ese estado de dolor en el ser humano, viene de las pérdidas, los traumas, apegos, dependencias, deseos frustrados y sobretodo: nuestras creencias.
Nos falta además autoestima y un propósito trascendente que vaya más allá de logros superficiales, por eso carecemos de una verdadera paz. Observa a tu alrededor y verás la infelicidad que hay en el mundo. Luego mira dentro y busca si ese sufrimiento también vive en ti. ¿Qué lo causa? Puede ser, como dicen en muchas partes, la situación económica, el miedo, el desempleo, las guerras, la soledad, que sin duda ayudan a generar un ambiente denso y conflictivo, pero si analizas bien, verás que hay algo más profundo. Por eso, incluso en países donde todo aparenta estar bien, o en ciudades turísticas llenas de fiesta, donde la gente tiene dinero y tiempo, verás que hay una insatisfacción que parece no llenarse con nada.
¿Qué es lo que pasa entonces? Que la infelicidad la llevas contigo, está dentro de ti, por eso la sentirás a donde vayas. Lamentablemente, en este mundo nos educan en ciencias, artes, oficios, civismo, en todo menos en ser verdaderamente felices. Casi parece que nos programaron para ser infelices, porque tenemos un maravillosa computadora que es nuestra mente, pero no sabemos usarla y termina boicoteando nuestros intentos de ser felices. Y además de nuestra incapacidad de manejar nuestra mente, existen introyectos, conceptos extraños, prejuicios y creencias, esas que te parecen tuyas, aunque sean ajenas, y que las crees tan lógicas y verdaderas que ni siquiera reconoces que te esclavizan.
Todas esa creencias, traumas y cuestiones inconscientes, limitan tu capacidad innata de ser feliz y estar en paz. Nos perdemos en este mundo de lo aparente y de la forma, y queremos saciar nuestra naturaleza sublime, con cosas materiales y pasajeras. Deseamos, pensando que aquello que buscamos nos dará satisfacción, pero una naturaleza infinita no puede estar satisfecha con cosas superficiales.
Qué diferente es vivir la vida disfrutando de todo lo que te ofrece, sin la carga emocional que te hace aferrarte a personas, sentimientos, halagos, pertenencias, comidas, o incluso, al propio concepto que tienes de ti mismo. El aferramiento viene cuando nos relacionamos desde la carencia, y al encontrar algo que medianamente nos haga sentir bien, no lo soltamos. Pero ese aferramiento es una trampa, primero porque todo cambia, y en ese cambio las cosas y las personas a las que nos aferramos van y vienen, causando sufrimiento. Segundo, el aferramiento es una trampa porque en realidad no hay nada allá afuera que pueda hacerte feliz. Ninguna pareja, amigo, puesto de trabajo, título universitario, estabilidad económica o carro último modelo, pueden darte una auténtica felicidad.
La renuncia al mundo y los vínculos sería una respuesta bastante simple que sigue sin resolver el problema: aprender a construir una felicidad auténtica desde dentro. Vivimos en un mundo que, si prestamos sólo un poco de atención y superamos las dificultades de la rutina, ofrece oportunidades maravillosas para disfrutar, aprender, relacionarse y vivir con alegría. La diferencia está en aprender a disfrutar la vida y sortear las dificultades del mundo, sin creer que esto es todo, o que el dolor y la paz vienen de afuera. Esta es una cuestión básica de autoestima verdadera... ¿Crees tener el potencial dentro de ti para ser feliz? ¿Crees poder salir adelante aunque todo afuera parezca derrumbarse? Te aseguro que sí, y te ofrezco una alternativa para empezar a desarrollar ese potencial que ya existe en ti.
Ahora mismo, en este momento, descubre esa fuente de felicidad que puede llenar tu vida y que no está afuera ni depende de los demás. Esa fuente está dentro de ti, mira hacia adentro, busca profundo, silencia el ruido de la vida cotidiana y mira desde tu ojo interno la vida que hay en ti, te aseguro que hay algo hay para agradecer, valorar y disfrutar en tu interior, así luego podrás mirar toda la vida que hay fuera de ti, con seguridad a partir de ahí puedes elegir ser feliz dentro de tus posibilidades y seguir creciendo y valorando tu vida.
Cultiva tu mundo interno, aprende, descúbrete, convive, ama, ríe, baila, investiga, procura experiencias profundas que toquen tu alma, llénate de recursos externos e internos para fortalecerte y ganar dominio de ti mismo, y todo ese trabajo, compártelo con los demás. Vive en el mundo, pero no te aferres a él ni creas que lo que ven tus ojos es toda la realidad. Como una ilusión, este mundo esconde la realidad de un universo inteligente, sabio y amoroso que nos asiste, de encuentros del alma que nos enriquecen, de retos que nos hacen más prudentes.
Te propongo ir hacia el amor por la vida y por los demás como una forma de encontrar la felicidad. Pocas cosas son tan satisfactorias como ayudar a otro ser... hace que te olvides unos momentos de tus problemas, tu egocentrismo se queda de lado, generas endorfinas y cambias el mundo al compartir alegría y aligerarle la pena a los demás. Fortalecerte y después compartir esas cualidades a través de la generosidad, es una bella forma de construir tu felicidad.
Maestro Constancio.


Gracias, hermano Constancio por compartir tus reflexiones acerca de la vida, considero que son pensamientos que invitan a un análisis positivo de nuestro propio ser; por cierto aprendí una palabra nueva y esa palabra es: introyectos. Gracias. Sinceramente JorgeG Jiménez.
ResponderEliminar