Compartiendo el Sendero 43
Los Sellos de sabiduría. Parte 1
Los 7 sellos de la Biblia tan especiales, que rebeló el Maestre Dr. José Manuel Estrada
El Maestro Don José Marcelli Noli nos enseñaba con respecto a ciertos libros considerados sagrados que son importantes para la humanidad, porque contienen claves fundamentales para dar respuestas a las incógnitas esenciales de los seres humanos. Su Maestro, el Dr. Don José Manuel Estrada, las había puesto al alcance de la gente.
Aunque a veces es difícil asegurar que algo es de tal o cual manera, por lo menos para mí, incluso ahora con tantas posibilidades y tantas versiones de lo mismo en las redes sociales, hace que lo que es verdad o falso para uno, dependa de la intuición, del propio discernimiento y, por supuesto, lo empírico en la vida cotidiana.
Muchas veces pregunté a personas importantes y preparadas sobre temas que me parecían fundamentales en mi vida y que no los tenia claros, pero, fue en la primera experiencia de vida ashrámica en Coatepec, Veracruz en mayo de 1985, donde encontré algunas de las respuestas que me parecieron más acertadas de todas las que había escuchado hasta entonces. Por supuesto, las considero como ciertas porque, a mi manera, las fui comprobando a lo largo de los años en la vida diaria.
Los Sellos del León de la Tribu de Judá, nombre que en la Iniciación se le atribuía al Hermano Mayor, tienen que ver con algunos versículos de la Biblia que están escritos de manera esotérica por lo que no se entienden directamente, para no revelar lo que se consideraba que debía estar disponible sólo para mentes preparadas que le dieran buen uso a esa sabiduría.
Al igual que muchos conocimientos esotéricos, durante siglos permanecieron fuera del alcance de la mayoría de la gente. En cambio, este es un tiempo donde todo está al alcance de cualquier persona que se interese y el Maestre Don José Manuel Estrada los transcribió de forma simple para sus discípulos. Los cuatro primeros son claros y todos tenemos acceso a ellos, los tres últimos corresponden a las tres Cámaras, hay que usar la mente intuitiva para irlos entendiendo o pasar por las Cámaras.
1- Sello: “La materia es energía concentrada, la energía son partículas de mente concentrada, la mente son partículas de espíritu concentradas, el espíritu son partículas de silencio o divinidad concentradas, el silencio son partículas de ser concentradas, el ser es concentración del Absoluto”.
El primero va mostrando un orden en los sellos, desde el principio, aquí, en estas dimensiones, hasta el final, lo que aún no comprendemos. En el primero podemos afirmar lo que hoy la ciencia va comprobando: ese maravilloso mundo de partículas que son parte de todo. Los principios Herméticos del Kybalion sugieren algo así desde hace miles de años. Uno de ellos, el Principio de vibración, dice que todo vibra, la materia sólida tiene movimiento, desde la partícula más pequeña hasta la más grande y la más densa tiene movimiento en sus átomos; luego todo está en todo, y esto coincide con los descubrimientos científicos de la Física Cuántica, por ejemplo, la teoría de cuerdas. Esto es lo notable e interesante de las Escuelas de Sabiduría de la antigüedad, pues ya se conocían muchas cosas que recién ahora se están redescubriendo.
Se expresa científicamente que un átomo deja de vibrar en un ambiente donde la temperatura es del cero absoluto, es decir, -273.15 °C. Como no es posible en la naturaleza alcanzar el cero absoluto, podríamos deducir entonces que, al menos en este planeta, todo vibra, además, las 17 partículas fundamentales o elementales que menciona hoy la ciencia, están en todo y construyen todo, desde un Sol hasta una molécula.
El primer sello corresponde entonces a la materia, lo visible y concreto, el elemento tierra.
2- Sello: “El alma es el conjunto de experiencias que acumula la conciencia, es el mediador plástico, el puente entre la persona humana que somos y el ser divino que también somos.”
Estamos hablando del núcleo central, la esencia del ser humano que, por cierto, está repercutido en cada una de sus células y les permite vivir y trabajar con un propósito común que es el individuo, según la ciencia, podría decirse de un conjunto de partículas individualizadas del cosmos, con capacidad de guardar experiencias y, lo más interesante, es que sobreviven al ciclo de vida humana. Por eso, un alma que ya pasó por muchos ciclos de vida, se distingue por su sabiduría, su capacidad de integrar y servir a otros, ya deja de tener prejuicios de clases, género, credos, razas o casi nada, porque pasó por todas esas experiencias y cuando se le reconoce se le menciona como un Mahatma, una gran alma con antigüedad. Ahí se encuentran los Budas, Cristos, etc…
Este núcleo de experiencias se forma de manera individualizada y gradual en el ser humano, por evolución y expansión del universo conocido, y parte del potencial eterno del Ser, reflejándose en la naturaleza humana como forma en el espacio y existencia en el tiempo, que para nosotros es lineal. Es por ello que se sigue nutriendo de experiencias en la realidad donde nos encontramos, que siempre es dual y polarizada, contrastante, creativa, recreativa, complementaria y que se manifiesta como diversidad. Lo maravilloso es que lo hace sin perder nunca su unidad original, es decir, tiene unicidad y a la vez es parte de lo Universal.
Lo importante es que el Alma, como conjunto de experiencias, produce la conciencia y da sentido a las vivencias humanas que buscan su razón de ser en la unidad sagrada.
¿De dónde parte todo? Deberíamos reconocer que es un misterio todavía. Si venimos de la nada, puedo decir según mi concepto que ahí no hay nada; aunque un científico expresó que el universo salió de la nada, ¿seria posible eso? Por supuesto, no tengo esa inteligencia para responderlo, pero puedo intuir que cuando algo se expande es que estuvo contraído, y si fluye algo, es que estaba de alguna manera ahí en potencia. Todo se manifiesta en polaridad, cuando hay dualidad hay contraste, comparación y evolución. Del contraste y de la comparación, surge la necesidad de establecer un centro entre los polos, para distinguir lo que es una cosa y lo que es otra cosa, lo que es luz y lo que es oscuridad, lo que es bueno y lo que es malo, lo que es femenino y lo que es masculino, pero sobre todo, lo que es un individuo. Por eso surge el Alma y con el Alma la Conciencia, a su vez, la consciencia va alimentando y ayudando a crecer al alma.
La conciencia es dinámica y evolutiva, es real y maravillosamente humana. Pero el ser humano no solamente es humano, también es Ser, y el Ser que es el gran Ser no parece tener comienzo ni fin. Se dice, desde la antigüedad, que el Ser o Dios es Verdad. De modo que el Ser es verdad y entonces lo Humano es realidad, por eso siempre en la forma somos relativos y perecederos y aparece la Conciencia que hace de puente entre el Ser (que no es relativo) y lo Humano. A la vez el Ser más la Conciencia, es la Realidad. Pero el Ser sin Conciencia es mecánico, no sabe que existe, no tiene una realidad que pueda observar, aparte de que consciente o inconscientemente siempre es expresión de lo que es el gran Ser.
En estos años me fui dando cuenta de que, a medida que sumamos experiencias auténticas al alma, de esas que generan más conciencia de la realidad, más cerca puedes sentirte del Ser Universal. No sólo es sumar experiencias, también es ir reconociendo la vida en todos sus aspectos, en cada ser humano con el que compartimos y, a la vez, ir rescatando todas las experiencias que traemos a través de muchos ciclos de vida, eso es, para mí, ir conociéndonos realmente. El segundo sello corresponde a la energía, el elemento agua.
3- Sello: “Dios es un conjunto de leyes a través de las cuales se manifiesta todo lo que vemos, palpamos y aun lo que no vemos ni percibimos”.
Qué increíble sabiduría, así realmente es fácil y concreto conocer lo que llamamos Dios, pues se manifiesta por medio de esas leyes que observamos y comprobamos, al ser una inteligencia que fluye como manantial de todo lo que existe en estas dimensiones y en otras que aún no percibimos con nuestros sentidos. Por eso, la magia es maestría, el manejo de esas leyes y los elementos mediante los cuales se manifiesta la vida.
Con la idea que generalmente tenemos de Dios, este Sello nos podría dejar un poco en el aire. Bueno, en realidad eso me pasó eso al escucharlo por primera vez, debido a mi mente con conceptos religiosos. ¿A quién le rezamos entonces si Dios son leyes? ¿Cómo se relaciona con nosotros? Pero, ya sabemos científicamente que el universo es inteligente en todas partes, así podemos afirmar que es real que una fuerza poderosa e inagotable mueve el Universo a través de leyes, y cualquier ser humano las puede utilizar a su manera; en la medida que más afine con su Ser interior, mejor puede conectarse con el Ser exterior y más energía puede aprovechar de esa fuerza inagotable.
Lo más impresionante es percibir esa manifestación en los seres humanos que nos rodean, más allá de sus defectos y virtudes, incluso más allá de las formas. Lo que llamamos Dios está permanentemente comunicándonos algo, mostrándonos algo, asistiéndonos, y no nos damos cuenta, por eso hay que despertar y observar alrededor, sin perder ningún detalle.
En la naturaleza, según las leyes que manifiestan los principios de la vida, o sea, lo que llamamos Dios, se da una consecuencia: nada puede ser justo o injusto, simplemente es… Somos los seres humanos los que nos desconectamos del universo y sus leyes naturales, e incluso podemos ir en contra, siendo destructivos, pero eso de alguna manera también es natural, porque es la manifestación de la diversidad en la unidad de la conciencia. Lo que puedo asegurar, y cada uno debe comprobar por sí mismo, es que una Inteligencia Superior siempre está conectada a nosotros.
El tercer Sello corresponde al elemento aire.
Maestro Constancio.




Gracias por compartir tan impotante material
ResponderEliminarGracias por compartir
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