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El elemento aire parte 2
Se dice, y es un bello nombre, que los espíritus del aire son las Sílfides, seres de la física y generalmente de las artes. Son altivas expresiones de la palabra y el intelecto, seres de maravillosa armonía y gran belleza que ofrecen transparencia y desapego. ¿Partículas inteligentes como campos cuánticos de energía, que influyen sobre la vida humana?
La Teoria de los Campos Cuánticos proporciona un marco natural para manejar estados de la mente, más bien, lo que puede generar la mente. La posibilidad de un número infinito de partículas en lo invisible, puede dar sentido a las soluciones de energía negativa, anti- partículas, electrones y energía positiva, partículas, positrones. Esto resuelve el problema de la causalidad pues los egregores se crean en este mundo de las particulas.
El término «cuántica» proviene de «quantum», que es la unidad más pequeña que conforma la luz. Lo que busca la física cuántica es poder entender la materia y la energía en su nivel más fundamental; así como todas esas partículas elementales que la componen.
Una idea básica de la física cuántica es que la energía se manifiesta en paquetes indivisibles llamados «cuantos». Estos elementos se comportan de forma diferente a la propia materia macroscópica. Es decir, las partículas pueden manifestarse como ondas y, a su vez, las ondas se comportan como si fueran partículas.
Se trata de una disciplina que busca definir y entender aquello que no se ve, lo que no se puede medir y todo ese indeterminismo inscrito en las partículas que conforman nuestra realidad. La conciencia, con la materia como energía, es la constituyente primaria del universo, lo inmaterial, mental y la inteligencia espiritual.
Todos los átomos que forman nuestro cuerpo son los mismos de los que está hecho el propio universo. Es más, esos quarks, siguen siendo los mismos que dieron forma a su aparición. Desde una perspectiva espiritual, todos estaríamos conectados, sintonizados entre nosotros por unos mismos elementos o partículas subatómicas.
Somos parte e hijos indiscutibles del universo, somos una misma materia o energía como Ser y todo lo que hacemos tiene un impacto en los demás.
La exploración del mundo subatómico nos revela que hay una energía innata, que todo lo pone en funcionamiento. Para las prácticas espirituales, cada elemento que nos rodea e incluso lo que pensamos, es energía en vibración o «ley de resonancia».
Asimismo, y desde esta perspectiva, la energía es un producto de la conciencia. Es más, la conciencia sería capaz de mediar en nuestro bienestar universal, si fuéramos capaces de practicar enfoques mentales basados en la sabiduría o inteligencia espiritual, que se manifiestan como bondad, la humildad, la libertad, el Amor…
Los "Egregores"
Es necesario tomar conciencia de nuestros pensamientos cada vez que los emitimos, pues a través de ellos estamos creando constantemente un Egregor. Puedes llamarle, un campo de energía invisible.
¿Qué son los Egregores? Los Egregores son "creaciones" nuestras, creaciones de cada uno de nosotros, todos producimos Egregores, diría que hasta inconscientemente. Esta energía PENSANTE de creación nuestra es un Egregor, y se asemeja a un HIJO creado por su Creador (nosotros). Este hijo existe en un plano etérico y como es nuestro, nosotros tenemos responsabilidad de él y debemos nutrirlo. Si lo hemos polarizado con odios, sufrimientos y rabias, esta será su esencia. Si está lleno de amor y paz, esa será su fuerza esencial. Esto define en gran parte tu vida. Entonces cuidado con lo que pensamos, repercute en las neuronas espejo; ya que se disparan de la misma forma cuando realizamos una acción que cuando observamos a alguien realizarla. El hecho de que nuestro cerebro reaccione igual, explica el aprendizaje por imitación, el entusiasmo, la emulación y también la empatía, ya que vivimos la acción y hasta los pensamientos de otro como nuestros y nos ayuda a comprenderlos.
Constantemente estamos emitiendo pensamientos desde nuestro cuerpo mental, es una actividad incesante y la mayor parte del tiempo lo hacemos sin plena consciencia de ello.
Con el poder de la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo, lo que ocurre en nuestra mente se refleja y manifiesta como un espejo en nuestro cuerpo físico, emocional, espiritual, etc. La función de la mente es pensar, recibir y producir ideas, las cuales estimulan al campo emocional y llevan al cuerpo físico a la acción para plasmarla en algo tangible.
Los pensamientos son energías, una parte de ellos se acumula en nuestros cuerpos, y otra se expande y sale a la atmósfera, como una especie de masa sutil (cuerpo), y aunque te cueste creerlo, adquieren vida y personalidad, pues son entidades que funcionan de acuerdo a la dirección que le hemos dado. El ojo humano no está capacitado para "ver" estas energías, sin embargo, hemos podido percibirlas en algunas oportunidades en el resultado concreto en la vida cotidiana y nos afectan positiva o negativamente. Muchas veces nos ha pasado que "sentimos" antipático a alguien que recién conocemos, aún sin saber casi nada de él, sin embargo, hay personas que nos atraen y buscamos su compañía, sin tener una razón muy clara. Lo mismo nos pasa con los lugares que visitamos.
Tipos de pensamiento
Podría decirse que existen dos tipos de pensamientos: los positivos y los negativos, igual que positrones y electrones. Los pensamientos negativos son opacos, oscuros, de baja vibración, afectan a quienes van dirigidos y rodean al individuo que los emitió en una atmósfera pesada y oscura, generando lo que algunos llaman "malas vibraciones". Así el individuo crea lo que se llama Egregor negativo y hasta un maleficio o decir mal de otro.
Por el contrario, los pensamientos altruistas, positivos, siembran en nuestro inconsciente un semillero maravilloso con vibraciones luminosas, estimulándolas en lo positivo, en lo luminoso, y propician salud, la bondad, belleza, energía, luz, etc. Estos son los Egregores positivos.
Cuando sentimos que alguien nos ha hecho daño, empezamos a emitir pensamientos de ira, venganza, e incluso llegamos a expresarlo con palabras. En ese momento, nuestro cuerpo emite ondas electromagnéticas, las cuales salen al espacio y se encuentran con cargas afines, es decir, ondas similares de pensamientos de odio, tristeza, abandono, despecho, etcétera, uniéndose a ellas como si fueran imanes.
Descargar los pensamientos, es descargar energías. Estas energías se convierten en materia. Las fuerzas electrónicas lanzadas al espacio toman cuerpo y fabrican un ente de condición negativa, por correspondencia este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les recuerda qué o quién les hizo daño, emergiendo un "recuerdo" que cuando se evoca, provoca más daño aún, ya que el Egregor está fortalecido y ha aumentado a costa de quienes domina. Así se forma una conciencia colectiva de derrota, tristeza, odio, resentimiento, violencia, enfermedades, pandemia, miedo, etcétera, creando un plasma egregórico que nos cubre con su atmósfera densa y oscura.
Es por esto que debemos tomar conciencia de nuestros pensamientos, procurando que sean de una vibración elevada, ya que cada vez que los emitimos estamos generando o alimentando un Egregor.
De este modo se forma la "conciencia colectiva" a través de nuestros pensamientos, lo cual influye necesariamente en nuestro entorno, familia, hogar, ciudad, país, planeta. Poco a poco, los seres humanos nos damos cuenta de que somos habitantes de una misma tierra, y que todo lo que ocurre en ella nos afecta en mayor o menor grado, por lo tanto, debemos, con plena consciencia, emitir pensamientos positivos y de esperanza, para producir un Egrégor colectivo luminoso que nos ayude en la manifestación de nuestra energía positiva y en la evolución de cada ser y del planeta que habitamos, emitiendo más armonía desde nuestro cuerpo mental.
¿Qué hacer? Con el fin de contrarrestar los Egregores negativos, debemos elevar la vibración de nuestro elemento aire a la frecuencia de la naturaleza. Recuerda, todo lo que piensas terminará por manifestarse y materializarse, así que pensemos y sintamos en positivo.
¿Cómo hacerlo? La primera práctica es quemar la representación del Egrégor negativo en su símbolo, por ejemplo, quemar la imagen de un arma, pues el fuego todo lo purifica, reflexionando y sintiendo la desconexión con ese Egregor y experimentando la liberación personal con pensamientos de gratitud por haber sido liberados. Al quitarle poder sobre ti, siéntete libre de toda inseguridad, pero mantente prudente y precavido.
Cuida tus pensamientos, palabras, emociones y sentimientos al emitirlos, no les des más fuerza negativa. Esto te permitirá cambiar tu vibración y eventualmente los pensamientos y sentimientos negativos irán menguando. Si ya te observas y tienes semanas o meses de meditación, entonces puedes practicar cambiar un pensamiento negativo por otro constructivo. Si en alguna ocasión sientes rabia ante algún acontecimiento, usa tu elemento aire: respira profundo y razona sobre lo que estás sintiendo. Puedes incluso verbalizar "anulo y cancelo su poder sobre mí y los que están cerca”.
Cambiar tu vibración y elevarla hacia una frecuencia natural, para transformar un grado de ella en lo deseable positivo. Aplica la ley del principio de polaridad y concentra tu atención en el polo opuesto al que se deseas suprimir y respira conscientemente.
Respiración Ujjayi
“Cuando la respiración está serena y estable, también lo estará la mente”
-Patanjali Repasa o aprende la respiración Ujjayi, para manejar el elemento aire y los egregores. Las diferentes técnicas de respiración (conocidas como Pranayamas), aunque difieren entre sí, tienen diversos y prodigiosos efectos, es fundamental comenzar despacio y con la guía de alguien con experiencia, sin embargo, hay respiraciones que son fáciles y benéficas para el principiante, pues a la hora de meditar, calman la mente y nos llevan a otros planos de conciencia. Mediante estas respiraciones es posible aumentar la energía vital, facilitando el flujo de la energía (Prana), desintoxicando el cuerpo y estimulando las funciones vitales. Además, la respiración ayuda a desbloquear y liberar las emociones y la mente luego de relajar todo el cuerpo, especialmente las tensiones emocionales en los músculos. La Respiración Ujjayi es una de ellas y su coordinación con diferentes cierres energéticos (Bandhas) la hacen muy poderosa. Tiene muchos nombres, se conoce también como “respiración victoriosa”, “respiración de fuego” o “respiración del océano” y respiración completa traqueal.
Su principal característica es que no se trata de una respiración silenciosa. Para su ejecución se cierra parcialmente el conducto de la glotis y se produce un sonido a través de su pasaje por la fricción del aire. Al inhalar, el aire entra por las fosas nasales sin emitir ruido, pero siguiendo conscientemente cómo circula. Al alcanzar la laringe y antes de continuar su trayecto hacia los pulmones, debe producir una vibración uniforme y continua, su característico sonido, esto es muy importante para trabajar bien el elemento aire. Este no se produce en la nariz, tampoco en las cuerdas vocales, ni porque el roce del aire contra el paladar. El sonido que se produce es ligero y no debe ser fuerte, sino moderadamente audible para el practicante. De esta manera, la fricción del aire que se frena en la glotis genera un sonido sordo pero continuo. Provoca que el aire vibre delante de la glotis (al inhalar) y detrás de ella (al exhalar). Debido a este roce, la respiración Ujjayi está en relación directa con agni (el fuego, que elimina impurezas, o sea todas las tensiones), con Prana (la energía vital, lo más sutil del aire) y con manas (la mente, que permite la toma de conciencia). Aunque pueda haber recomendaciones que se exhale por la boca, el mejor resultado para meditar es inhalar y exhalar por las fosas nasales, pues cumple una función vital al regularse la temperatura del aire en la nariz.
¿Cómo se ejecuta? Para practicar cualquier técnica de respiración se debe adoptar una postura cómoda. La misma postura para meditar. La columna vertebral debe estar completamente erguida para no comprimir el abdomen y permitir que la respiración fluya, recuerden que debe ser completa y comienza por bajar el diafragma, llenar el vientre, luego el tórax y al final la zona clavicular. Así, para la realización de la respiración Ujjayi, inhala profundamente con la obstrucción parcial de la glotis, retiene absorbiendo el prana conscientemente y a continuación, exhala lentamente. Deja pasar un poco de tiempo sin aire, de manera natural y sin forzar, y vuelve a empezar hasta encontrar el ritmo natural, que variará en cada quien. Puede acompañarse mentalmente con el mántram de la respiración, “So Ham”. Yo Soy Él.
Luego de haber estudiado y meditado diariamente sobre cómo influyen los elementos en ti, busca el sentido del elemento aire en tu vida cotidiana, fuera de ti y dentro de ti. ¿Lo dominas? Si comprobaste que te falta aire, o el control del aire, medita por qué. Si tienes demasiado y no lo dominas y tu mente está confusa, medita por qué y descubrirás el mundo cuántico.
Maestro Constancio
21-08-23

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