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El increíble elemento aire, el soplo de la vida. Parte 1
Escucha, respeta, conoce y aprovecha al elemento aire en ti. El aire es la libertad, las ideas, la liviandad, el cambio, el centro en tu mente, el análisis, el desapego, la perspectiva, la verborragia; curiosidad, conceptualización y la necesidad de socializar. Puede ser la distancia, el volar y la mente adaptable. Alguien con mucho aire, estará ahogado si está encerrado, sin poder relacionarse socialmente. Necesitan libre expresión, “volar, flotar”. ¿Te pasa eso?
La mente puede ser como el agua, si se adapta y fluye aprendiendo, se expande, pero si se vuelve rígida se estanca y se corrompe; si esta agitada todo se vuelve confuso. Con la respiración todo puede volver a la calma, cuando el ‘agua mental se calma’ y fluye se torna transparente, entonces todo comienza a verse claro.
El gran Maestre Pitágoras decía, algo más o menos así, “el universo es un cosmos, un todo inteligente ordenado y armoniosamente conjuntado. El destino o el propósito del ser humano consiste en considerarse a sí mismo como una pieza de este cosmos, descubrir el lugar propio que le está asignado y mantener en sí mismo y en su entorno, en lo que está de su parte, la armonía que es debida de acuerdo con el orden natural de las cosas, esa armonía depende de la vibración.”
Palabras más o palabras menos, nos dio hace más de 2500 años otra respuesta al sentido profundo de la vida de cualquier ser humano: la vibración, el verbo, el aire; es la base del universo creador. Porque cuando vibras y resuenas con diferentes manifestaciones del universo, todo se vuelve extraordinario. Comienza a vibrar con el aire y ayúdale a fluir y oxigenar tu vida.
Desde miles de años el aire es tomado como un elemento muy especial, ejemplo en los Vedas.
“La esencia de todos los seres es la tierra, la esencia de la tierra es el agua, la esencia del agua son las plantas, la esencia de las plantas es el ser humano, la esencia del ser humano es el habla, el vínculo por la vibración, el sonido, la esencia del habla es el Conocimiento Sagrado (Veda), la esencia de Veda es Sama-Veda (palabra, tono, sonido), la esencia del Sama-Veda es AUM.”
El mantra, la expresión más sutil de la voz, esencia de esencias, es la potencialidad del verbo universal.
La potencialidad del verbo se manifiesta por medio del elemento aire. Una palabra puede dañar o ayudar, tanto como las acciones. Podemos pasar años sin olvidar un insulto, y aparentemente solo fue aire… no fue un golpe en tu cuerpo, pero produce también dolor. Una palabra de aliento levanta tanto que jamás se olvidara. Podemos generar tormentas tremendamente destructivas, chismes, torbellinos y confusión, o la suavidad y el frescor que acaricia, oxigena y da amor de lo autentico que hace circular la luz, como una maravillosa brisa marina.
La palabra y el Mantra. Una palabra suave, amorosa, pronunciada con respeto al que quiere escucharla, obra como magia en una relación. De igual forma, casi nunca se olvida la violencia que se descarga a través de palabras amenazantes o agresivas. Algo muy sutil sucede, y podemos lastimar y lastimarnos profundamente si no manejamos bien el verbo. Por eso, escribir algo sobre la palabra, sin hablar de los Mántram o del manejo consciente del sonido, sería dejar de lado la posibilidad de una fuerza adicional que puede llevarnos a mayor “profundidad” y altura en una experiencia vincular con el aire.
El Mántram o usar la palabra como Mantra, es uno de los elementos importantes, pues concentra la energía en lo relacionado con el sentido y contenido esencial de la palabra emitida. Así quedará flotando en el aire.
El encantamiento entre los seres tiene una estrecha relación con la música y con la voz. El acto del encantamiento se relaciona con la energía como luz, particularmente con la vibración de la energía solar que se traduce en luz. Puedes hablarle a un alma si vibras profundo desde tu aliento. El cuerpo humano gana su forma a través de una compactación y organización inteligente de energía, átomos, células y órganos. La música y la voz con una vibración e intención especial al sintonizar el cuerpo crean un ambiente sacro y una dirección clara con una potencia de acuerdo a la intensidad de la vibración.
Diversas culturas han “descubierto” y utilizado la fuerza de la voz. Hoy, los medios de comunicación y las redes sociales te convencen de cualquier cosa, aunque sean mentiras o verdades a medias. A veces, esto se emplea para el dominio del otro, pero en realidad, debe ser usado para el bien del otro y la trascendencia de lo temporal. Los Mántram son formas de encantamiento oral y si queremos ser constructivos, y sanar nuestro elemento aire, deben ser de magia neutra, centrada, sin tendencias ni confusiones. Habla bien de ti mismo y de igual manera de los demás, hasta de tus aparentes enemigos.
A las palabras no siempre se las lleva el viento, aunque no tengan algo que salga del Ser, o sea un Bija —semilla— fuerza o algo que la sustente. Además, sí pueden llevar semilla, fuerza y sostén, pero negativo, pues así se mueve el universo, de dos maneras complementarias y casi siempre dejan huella. Un ejemplo de ello se observa en los comentarios o chismes de otras personas, algo negativo, feo o nocivo para alguien, que es repetido como si fuera una verdad comprobada, aun por los amigos de esa persona, sin reparar lo que provoca todo eso. Lo bueno es que todo se acomoda luego, pues cada uno tiene las circunstancias y presión que se merece y necesita. Sin embargo, si tomas consciencia, de las consecuencias, hay que cuidar estos detalles, recordando el servicio a la vida que genera el Dharma.
El verbo tiene su poder y es muy cierto también que las palabras curan. Las vibraciones influyen porque todo vibra. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra es divina y los filósofos elogiaban el silencio. Deberíamos cuidar incluso nuestros pensamientos porque ellos crean la realidad, pueden convertirse en palabras y las palabras en hechos; en síntesis, debemos cuidar las palabras porque ellas influyen y de alguna manera ayudan o dificultan nuestra vida o lo que se denomina, karma (acción y reacción) flotando en el aire.
Otra manifestación del aire es el viento, que es uno de los fenómenos atmosféricos más importantes, a veces menos deseados. Tiene una peculiaridad importante: no se ve. Cuando sopla fuerte, es molesto, si tienes trabas y limitaciones en tu mente más molesta el viento. Cuando lo hace de forma persistente, está comprobado que influye de forma negativa en nuestro estado de ánimo. Nos perturba.
En realidad, el viento no es más que una corriente de aire, por eso puede llegar a generar sonido. La mayoría de veces provoca un rumor suave y casi inapreciable. Otras, lo hace de un modo tan especial que parece un instrumento musical maravilloso o también de una película de terror. Cuando medites en este elemento, escucha al viento.
Porque el viento, por sí solo, no tiene sonido. Pero cuando un objeto se interpone en su camino, como por ejemplo un árbol, es cuando el ser humano empieza a escucharlo. ¿Por qué? Por un lado, porque provoca el movimiento del objeto. En este caso, las ramas, las hojas... Pero también escuchamos un cierto ruido de fricción. El viento, al encontrarse con el árbol, sufre una perturbación que acaba provocando un cambio de presión y una vibración del aire. Y la vibración del aire no es más que el sonido, y así llega a nuestros oídos. Sería una perturbación parecida a la que sufriría un árbol si estuviera en la mitad de un río caudaloso. Decía un gran músico argentino Luis Spineta, “todas las hojas son del viento, porque las mueve hasta en la muerte.”
El aire que pasa por ti a cada instante deja una huella y alimento fundamental, la esencia de la vida está en él. Permite conscientemente que entre con alegría y encanto, que haga vibrar cada célula en ti de una manera armónica, haciendo circular la luz.
Cuida tus pensamientos, palabras, emociones y sentimientos al emitirlos, no les des más fuerza negativa. Esto te permitirá cambiar tu vibración y eventualmente los pensamientos y sentimientos negativos irán menguando. Si ya te observas pues date tiempo para unos meses de meditación en este elemento, entonces puedes practicar cambiar un pensamiento negativo por otro constructivo. Si en alguna ocasión sientes rabia ante algún acontecimiento, usa tu elemento aire: respira profundo y razona sobre lo que estás sintiendo y pensando. Puedes incluso verbalizar "anulo y cancelo su poder sobre mí y los míos”. No eliminas el pensamiento negativo, lo reemplazas y transformas.
Es cambia tu vibración y elevarla hacia una frecuencia natural, para transformar un grado de ella de lo no deseable a lo deseable, aplica la ley del principio de polaridad y concentra tu atención en el polo opuesto al que se desea suprimir.
Luego de haber estudiado y meditado diariamente sobre cómo influyen los elementos en ti, busca el sentido del elemento aire en tu vida cotidiana, fuera de ti y dentro de ti. ¿Lo dominas? Si comprobaste que te falta aire, o el control del aire, medita por qué. Si tienes demasiado y no lo dominas y tu mente está confusa, medita por qué.
Controla tus pensamientos y controlaras en gran parte tu vida. Usa tu elemento aire para desarrollar esa increíble fuerza llamada libertad, hacia ti y los demás. Entonces, sí se puede vivir el gozo de tener y contener, liberándote de la tendencia de poseer y retener egoístamente, viviendo más la extraordinaria experiencia de las tres fuerzas fundamentales del cosmos, la suma del amor y la libertad que se convierten en UNIDAD.
Maestro Constancio
12-08-23



He aprendido de usted maestro Constancio: La importancia de aprender a fluir en el tiempo, en el espacio y entre circunstancias adversas o afortunadas. Le necesidad de regular la respiración para calmar la mente y apasiguar la feroz ola dentro de ella. Crear pensamiento positivo próspero an armonía y para bien del UniversoWowaooo. Gracias🤗
ResponderEliminarQué alegría, saludos y gracias por comentar.
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