Experiencias 13

Un momento que quiero compartir, aparentemente simple, pero, increíblemente bello y profundo, tanto que me llego al alma y por eso quedó guardado como algo especial. Una experiencia real de amor sin la máscara de la persona que también somos.

Ese toque que considero de lo sagrado lo recibí en momentos de la Teúrgia, con Zen, él es un niño que vino con su familia al Ceremonial, y realmente es maravilloso, nació vegetariano y es Nazareno, un ser humano pequeño porque está creciendo, pero con un potencial que le toca el alma a cualquiera que lo percibe en su interior. Es hijo de miembros de la Gran F. Universal de Caracas. Su capacidad de vinculo, alegría y de amor que tiene, es insondable. Solo verlo a los ojos y su sonrisa te hace pensar en lo tonto que podemos ser los seres humanos, cuando no valoramos lo esencial de la vida, ver a Dios en todo en este caso en un niño, que es esencia pura.

Detalles interesantes de cómo puso sus manos para recibir la bendición o como acariciaba la dalmática mientras bendecía a su padre y lo que mas me conmovió, fue que al terminar la bendición para él, me dijo gracias y se vino para abrazarme, claro que en lugar de seguir paré y me quede ahí emocionado por ese amor que me daba en su abrazo, sabiendo que él me estaba bendiciendo mucho más. En esa extraordinaria ternura de un niño de 5 años que no conocía, por lo menos de este ciclo de vida; vi el reflejo sutil de lo Sagrado. Aprendemos de todos, pero Zen en ese momento me enseño mucho, al recordarme todo lo que debo seguir aprendiendo para fluir más en el amor, hacia cualquier persona; como un niño, con esa mirada pero sin la inocencia. Es tan importante volver a lo esencial, a ser “niños de grande’ para alimentar lo eterno en nosotros y convertir la vida cotidiana en un paraíso de la consciencia real, sin las interferencias del Ego.  Eso si con la consciencia de que lo humano está limitado pero, sabiendo y observando también la pureza que somos como seres. 

Seguí viaje, pero tratando de no distraerme en ningún momento, pues hay mucho de bello en el alma de cualquier ser humano, si miras profundo y encuentras al “niño”.

Desde las primeras bendiciones luego del Ceremonial, empecé a encontrar almas tan bellas, detrás del sufrimiento y las alegrías que podían estar experimentando. 

Algunas conocidas, amadas, por eso son momentos únicos y si la persona esta receptiva percibo como fluye luz hacia ese ser, no tiene que ver conmigo si no con el Ser Supremo, solo servimos de puente. Intenta ser un puente de amor del universo para otros seres humanos, para ti abra mucho más…

Gurú Constancio, Venezuela.


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